En tres horas volamos a Barcelona Marta y yo acompañando al Sr. Spiller y a 27 estudiantes. El motivo no es otro que el estudiar in situ Barcelona en la literatura iberoamericana. Y aunque suene a excusa para visitar la ciudad condal y disfrutar por unos días de unos momentos de asueto, les diré que la excursión está completamente orientada desde un punto de vista literario, visitas literarias por la ciudad incluidas.
Un momento culminante va a ser el encuentro con Eduardo Mendoza, quien generosamente va a charlar con nosotros. También tendremos el gusto de encontrarnos con la editora Eva Reichenberger, quien acaba de "heredar" una gran pequeña editorial, Editions Reichenberger. También visitaremos la librería Negra y criminal, cuyos libreros siguen siendo eso mismo, libreros y por tanto nos deleitarán con su arte y saber hablándonos de Montalbán. Fabulosas parecen ser las rutas que nos ha preparado Marga Arnedo de coneixerbcn.com y que nos llevarán por Barcelona de la mano de Marsé, Laforet, Montalbán y Mendoza, of course.
Apenas tres horas quedan y ya empiezo a sentirme más allá que acá. Dentro de nada oleré ese mar que tanto significa para mí. Y es que yo nací en el Mediterráneo.
sábado, 16 de febrero de 2008
jueves, 14 de febrero de 2008
lunes, 11 de febrero de 2008
Ciudades maravillosas
Cae el sol oblicuo de la tarde y enciende un fuego de color en las fachadas. En el cielo, se pueden contemplar los senderos de miles de personas con nombre que se pierden en la anonimidad de los aviones. Son gente que, desde las alturas, contemplan entre los claros que dejan las nubes nuestras ciudades, unas ciudades que se ven desprovistas de vida y que, por tanto, pierden su latido. Y mientras, cae el sol oblicuo de la tarde.
viernes, 1 de febrero de 2008
Mi personal homenaje a J.B

Pues no, no se trata del famoso whisky que acompaña las largas noches de "botellón" españolas. A la bebida prefiero no hacerle ningún homenaje que ya fueron varios los realizados en mis años mozos y mi estómago aún me lo recuerda en momentos de debilidad...Menos mal que la adolescencia sólo se vive una vez.
Hablaba yo ayer con Mila sobre Javier Bardem y lo de moda que se está poniendo este actor español. Le preguntaba a mi compañera en un momento de asueto su opinión sobre este prototipo ibérico masculino y le inquirí más allá de su faceta profesional. Mi vecina de despacho me comentó que a ella le iba más el tipo B.P...No el de las gasolineras sino el actor americano, mediáticamente estilizado como Branjolina. Bien, sobre gustos no hay nada escrito y a cada uno lo que más le plazca. Yo sigo con mi personal homenaje a J.B.
Lo vi por primera vez en la película de Bigas Lunas, Jamón, Jamón, turbio y bruto. De camisa sudada y pantalón estrecho, ahí donde las estrechuras más llaman la atención. Me desequilibró la visión estereotipada del macho ibérico y su fortaleza atávica...Pero donde más me gustó y convenció como actor fue en Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa), quizás porque esta continuación de la masculinidad nacional ponía de relieve la herida del mito, las vergüenzas de los patriarcas nacionales con alma de torero y vida de parado. Javier Bardem me conmovió siendo Santa y desde entonces valoro su rigor y valentía como intérprete. Seguir, podría hacerlo con Reinaldo Arenas y la contundente película de Julian Schnabel, Antes de que caiga la noche, otro buen papel en el que hacía falta un hombre de rasgos duros y precisos, de mirada intensa y tierna a la vez, con un cuerpo pletórico que esconde la potencia de la degeneración y la miseria. ¡Qué buen modelo para una novela de Tolstoi! Imaginaos a J.B dando vida al príncipe Nekhludov de Resurrección. Ascenso o descenso de un hombre, dinámicas de sufrimiento y regeneración....Creo que como en su día Marlon Brandon, Javier Bardem transmite a través de la pantalla eso que los especialistas llaman pulsiones de deseo y de muerte, difumina con su rostro de complicada belleza la línea que separa lo hermoso de lo feo. Es un actor que transgrede los moldes tan conscientes como inconscientes....
Bueno, no creo que esto lo llegue a leer él...Tampoco fue esa mi intención. Tan sólo espero que no se nos malee por el mundo yanqui, que la fama y los premios no se le suban a la cabeza y que los años no hagan de él uno de esos muñecos repletos de botox que difaman la cronología vital del cuerpo humano. Que le den un Oscar o lo que sea, no importa. Pero que siga haciendo películas con la intensidad que le caracteriza...Yo ya le tengo reservado un rincón en mi memoria de espectadora femenina, a él y a esa camiseta sudada a la que antes hacía referencia...
jueves, 31 de enero de 2008
Teatro romano de Sagunto
Parece que esta localidad siempre tiene las de perder. Aníbal ya lo intuyó. Parece ser que se hizo una gran pifiada con la restauración de su teatro romano en los ochenta. Desde entonces muchos están descontentos y otros defienden a capa y espada la intervención. Parece ser que la cosa- cómo no- se está politizando y ahora salen muchos a decir que un fallo del tribunal supremo es una barbaridad contra la expresión artística porque en este caso es una sentencia política. Cito lo que firman 1.100 culturetas de turno asociados a eso que llaman manifiesto cultural y que últimamente se está convirtiendo en arma arrojadiza política:
"Una obra artística -añaden- puede gustar o no, pero llevarla a los tribunales de justicia sienta un precedente preocupante que afecta a la libertad de la que debe gozar la cultura. La confrontación política no puede invadir el espacio creativo que debe a toda costa preservar su autonomía. La creación artística debe permanecer al margen de la batalla política porque, en caso contrario, resulta herida de muerte". ( El Mundo 31-01-2008)
Personalmente creo que no debería remodelarse de nuevo puesto que su devolución al estado original es imposible. Pero tampoco se me ocurre defender que una restauración haya de malograrse para crear a su costa una obra artística fruto de dos arquitectos afamadísimos y por ende casi intocables. Este emblema del enclave saguntino murió el día en el que le colocaron toneladas de mármol para recubrirlo puesto que al anclarlas a las piedras originales y pegarlas a ellas se hicieron, digámoslo así, indisolubles. La obra artística se fundamentó en la pérdida de un tesoro arquitectónico. Fue una auténtica deconstrucción que quizá en los ochenta permitió a unos cuantos ir de progresistas. Hoy día se entiende tal actuación como una barbaridad. Nadie puede imaginar el Coliseo romano reconstruido con un envoltorio de mármol" nuevo de trinqui". Y ahora, en vez de buscar el consenso social e institucional para no empeorar las cosas, se intenta politizar el asunto de nuevo. Nadie quiere ceder. Nadie quiere perder. Nadie menos el Teatro romano de Sagunto.
"Una obra artística -añaden- puede gustar o no, pero llevarla a los tribunales de justicia sienta un precedente preocupante que afecta a la libertad de la que debe gozar la cultura. La confrontación política no puede invadir el espacio creativo que debe a toda costa preservar su autonomía. La creación artística debe permanecer al margen de la batalla política porque, en caso contrario, resulta herida de muerte". ( El Mundo 31-01-2008)
Personalmente creo que no debería remodelarse de nuevo puesto que su devolución al estado original es imposible. Pero tampoco se me ocurre defender que una restauración haya de malograrse para crear a su costa una obra artística fruto de dos arquitectos afamadísimos y por ende casi intocables. Este emblema del enclave saguntino murió el día en el que le colocaron toneladas de mármol para recubrirlo puesto que al anclarlas a las piedras originales y pegarlas a ellas se hicieron, digámoslo así, indisolubles. La obra artística se fundamentó en la pérdida de un tesoro arquitectónico. Fue una auténtica deconstrucción que quizá en los ochenta permitió a unos cuantos ir de progresistas. Hoy día se entiende tal actuación como una barbaridad. Nadie puede imaginar el Coliseo romano reconstruido con un envoltorio de mármol" nuevo de trinqui". Y ahora, en vez de buscar el consenso social e institucional para no empeorar las cosas, se intenta politizar el asunto de nuevo. Nadie quiere ceder. Nadie quiere perder. Nadie menos el Teatro romano de Sagunto.
viernes, 25 de enero de 2008
La picaresca
Ni del Lazarillo ni del Buscón voy a hablarles sino de todos esos pícaros tan anónimos que siguen la tradición por los siglos de los siglos. En concreto, hoy me ocupan los pícaros estudiantiles. Esos aguerridos "timadores" que quieren dar al profesor gato por liebre.
Si me pongo a recordar mi época estudiantil, no puedo más que decirles que vi de todo. Yo sí, porque los profesores que nos cuidaban, parece que no vieron mucho aunque se dice que el mejor antídoto para un copión es un profesor, ya que se conoce todos los trucos.
En mi caso vi mucho pero hice poco. Yo he sido muy cobarde para copiar. Era de las que pensando cómo articular la pregunta del examen se ponía roja por si el profesor llegaba a pensar que estaba copiando. A lo máximo que llegué fue a anotarme algunas cosas de las laringales para mi examen de morfología latina en la facultad, que de poco me sirvieron porque sólo me apunté en el diccionario las que me eran útliles para la formación de los participios de pasado pasivo y me salieron otras muchas clases de palabras de cuyas laringales ni me acordaba yo ni el diccionario. Aquel examen de latín fue el más largo de mi historia: 8 horas de literatura, morfología y traducción latinas. Todo un día que incluso llegué a disfrutar. Al final de la jornada me hubiera gustado haber estudiado más para hacer mejor examen. Creo que la literatura y la traducción me salvó de la quema.
Mi fuerte radicaba en "soplar". Llegué a dictar un examen entero a una compañera en Crítica literaria. Eso sí, no sé cómo lo redactó que sacó más nota que yo. Cosas de la vida.
Yo no tuve práctica en hacer chuletas en parte porque desistí enseguida al comprobar que aquello no era para mí puesto que la primera vez que me pasaron una chuleta en mi vida fue a los quince años para un examen de ética cuyo tema era "El individuo" y esta individua que soy yo se la tuvo que comer antes de utilizarla.
Ya ven, una inútil he sido. Aquí seguro que algunos de ustedes tendán más experiencia que yo. De algunos no lo puedo ni suponer puesto que sé que incluso darán consejos de cómo copiar y no ser descubierto. Pero no crean que quería hablarles de mí, no en absoluto, qué va... No, en realidad todo era una excusa para hacer notar un aspecto cultural propio de lo hispano. La picaresca hispana se ha mantenido en el ámbito estudiantil. Este hecho, comparándolo con el mundo universitario alemán, que es el que puedo mejor analizar, es significativo de nuestra idiosincrasia. Aquí los alumnos son muy nobles. En el mundo hispano recurren a las chuletas digitales, a los teléfonos móviles, a los pinglanillos... Tanto es así que hay gente que presume ser abogado o médico sin haber estudiado leyes o anatomía en su vida y sin tener que llegar a comprar el título.
Según un artículo en el suplemento Aula del periódico El mundo, hay estudiantes que gastan 900 Euros para "comprar el aprobado". Me asusta esa falta de ética y me asusta tener que dar con mis huesos en una clínica donde el matasanos copió tanto que lo único que puede hacer es jugar a médicos. A eso ya jugué en la guardería.
Sin embargo, habría que preguntarse por qué se copia tanto al menos en España pero también supongo que en El Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela,... La razón en la mayoría de los casos es un sistema de evaluación obsoleto y unos contenidos que siguen una tradición universitaria pre- sesentayochista. El sistema habría de realizar algunos cambios y adecuarse más a las necesidades de sus alumnos. Personalmente estoy muy agradecida a mi formación académica pero aún así creo que exámenes de 8 horas para una asignatura anual no deberían existir, ni siquiera de cuatro. Me pregunto si deberían existir los exámenes tal cual. Más bien deberíamos propugnar por un sistema de evaluación que midiese las estrategias y competencias adquiridas para hacer una tarea final.
Si me pongo a recordar mi época estudiantil, no puedo más que decirles que vi de todo. Yo sí, porque los profesores que nos cuidaban, parece que no vieron mucho aunque se dice que el mejor antídoto para un copión es un profesor, ya que se conoce todos los trucos.
En mi caso vi mucho pero hice poco. Yo he sido muy cobarde para copiar. Era de las que pensando cómo articular la pregunta del examen se ponía roja por si el profesor llegaba a pensar que estaba copiando. A lo máximo que llegué fue a anotarme algunas cosas de las laringales para mi examen de morfología latina en la facultad, que de poco me sirvieron porque sólo me apunté en el diccionario las que me eran útliles para la formación de los participios de pasado pasivo y me salieron otras muchas clases de palabras de cuyas laringales ni me acordaba yo ni el diccionario. Aquel examen de latín fue el más largo de mi historia: 8 horas de literatura, morfología y traducción latinas. Todo un día que incluso llegué a disfrutar. Al final de la jornada me hubiera gustado haber estudiado más para hacer mejor examen. Creo que la literatura y la traducción me salvó de la quema.
Mi fuerte radicaba en "soplar". Llegué a dictar un examen entero a una compañera en Crítica literaria. Eso sí, no sé cómo lo redactó que sacó más nota que yo. Cosas de la vida.
Yo no tuve práctica en hacer chuletas en parte porque desistí enseguida al comprobar que aquello no era para mí puesto que la primera vez que me pasaron una chuleta en mi vida fue a los quince años para un examen de ética cuyo tema era "El individuo" y esta individua que soy yo se la tuvo que comer antes de utilizarla.
Ya ven, una inútil he sido. Aquí seguro que algunos de ustedes tendán más experiencia que yo. De algunos no lo puedo ni suponer puesto que sé que incluso darán consejos de cómo copiar y no ser descubierto. Pero no crean que quería hablarles de mí, no en absoluto, qué va... No, en realidad todo era una excusa para hacer notar un aspecto cultural propio de lo hispano. La picaresca hispana se ha mantenido en el ámbito estudiantil. Este hecho, comparándolo con el mundo universitario alemán, que es el que puedo mejor analizar, es significativo de nuestra idiosincrasia. Aquí los alumnos son muy nobles. En el mundo hispano recurren a las chuletas digitales, a los teléfonos móviles, a los pinglanillos... Tanto es así que hay gente que presume ser abogado o médico sin haber estudiado leyes o anatomía en su vida y sin tener que llegar a comprar el título.
Según un artículo en el suplemento Aula del periódico El mundo, hay estudiantes que gastan 900 Euros para "comprar el aprobado". Me asusta esa falta de ética y me asusta tener que dar con mis huesos en una clínica donde el matasanos copió tanto que lo único que puede hacer es jugar a médicos. A eso ya jugué en la guardería.
Sin embargo, habría que preguntarse por qué se copia tanto al menos en España pero también supongo que en El Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela,... La razón en la mayoría de los casos es un sistema de evaluación obsoleto y unos contenidos que siguen una tradición universitaria pre- sesentayochista. El sistema habría de realizar algunos cambios y adecuarse más a las necesidades de sus alumnos. Personalmente estoy muy agradecida a mi formación académica pero aún así creo que exámenes de 8 horas para una asignatura anual no deberían existir, ni siquiera de cuatro. Me pregunto si deberían existir los exámenes tal cual. Más bien deberíamos propugnar por un sistema de evaluación que midiese las estrategias y competencias adquiridas para hacer una tarea final.
miércoles, 23 de enero de 2008
La cueeeeeesta de enero. ¡Uff!

Me las había prometido tan bien. Pensaba yo que este año me iba a resultar más fácil, ameno y ligero el llegar a ese fatídico 31 de enero que marca el verdadero inicio del nuevo periodo. Hasta este día acostumbro a flotar en una nube espesa y gris, ocasionada por los excesos no tan excesivos que caracterizan a esas fiestas tan entrañables que se llaman Navidades.
No es tanto el turrón consumido como la carencia de fluidez económica lo que convierte a enero en un mes algo correoso. Los días son largos, los cafés caros y la ropa, como por arte de magia, presenta agujeros escandalosos, lamparones acusadores, desgastes innobles. De los zapatos ni hablo, pero aconsejo a los que me conocen no deslizar su mirada a mis pies...Estos están aún peor que mi estómago.
Pero nos iremos recuperando. De hecho, esta contribución en Goetheando supone un claro en la oscuridad que se me quedó del brasero, los alfajores y las conversaciones con mi madre (perdona mamá, no fue culpa tuya sino de los vahídos provocados por el asado de cordero realizado en aquellos días). Así que aquí de nuevo, entrenando los dedos y estirando un poquito la membrana cerebral para ver que sale. Como veis, bien poco.
En cualquier caso, no quería dejar pasar este mes sin desear un buen 2008 a todos los que nos lean o solo nos visiten por cortesía. Y aprovecho también para saludar a las nuevas plumas que nos regalan con su presencia virtual. En breve y con algo de suerte llegaremos a los 3000 visitantes....Que queréis que os diga, yo aquí me quito el sombrero ante Mila, que fue la única que dijo que esto tenía futuro. Menos mal que yo siempre me equivoco.
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