Siempre ha sido mi vida muy caprichosa y me ha ido llevando por caminos nunca premeditados. Así, y al igual que un día arribé a tan gran buen puerto como ha sido la universidad de Frankfurt, me lleva la marea rumbo sur. Al sur.
Hoy cobra sentido la entrada pasada de mi colega Marta porque por diez meses abandono mi puesto en la universidad. Apenas he tenido tiempo para despedirme de mis colegas y menos de mis alumnos. Algo que, en parte, agradezco porque las despedidas no son para mí. De todos modos, en estos meses seguiré pensando en los buenos momentos que me ha deparado mi función.
Prometo, sin embargo, seguir contribuyendo en este blog como "simpatizante" del lectorado, aunque esté en excedencia. Seguramente no pueda escribir con la asiduidad acostumbrada y por ello ya me disculpo. Ello me ayudará a no echarles tanto de menos.
lunes, 29 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
El retorno o la partida...

Un título enigmático para una entrada tardía. Así da comienzo mi retorno particular a este blog del que me he mantenido alejada unas semanas, no sé bien si por pereza o simplemente por cansancio neuronal. Existen al menos razones más que sobradas para darse de vez en cuando una pausita. Si las mías están de sobra o no es otro asunto. En cualquier caso, me alegra tener una compañera como la que tengo porque es absolutamente independiente de mis agotamientos mentales y ella petrecha en sus asuntos, sus palabras y entradas. Menos mal que siempre nos queda Mila.
Bien, no tengo mucho que decir más que quizás dar cuenta de que se nos acerca un semestre acrecentado en cambios, variaciones y ausencias y que estas nuevas derivas situacionales me tienen algo preocupada porque no estoy hecha para los grandes cambios, para las grandes inauguraciones ni para las despedidas. Es decir, que cuando me descuido me ataca una morriña tan sentimental y llena de vacíos existenciales que si pudiera daría aullidos por esos pasillos largos y blancos de nuestra universidad cual lobo melancólico. ¿He escrito lobo? Pues que sea una loba nostálgica, para no perder las buenas costumbres.
Es pronto para elucubrar los designios que nos tiene preparado el nuevo semestre. Por mi parte, procuro adaptarme a la idea de que la soledad puede ser productiva e incluso creativa y que tal vez el otoño no me castigue tan fuerte como suele hacerlo. Sé, por lo demás, que me queda mucho trabajo por delante y que las miradas de los alumnos sentados tras las barricadas que conforman las mesas de las clases me obligarán a darme el brío necesario para no sucumbir frente a las despedidas, a las hojas que se caen y a las noches que se alargan. Así, que si sólo es por eso, pues bienvenidas sean las obligaciones y las miradas interesadas y acechantes. Nos vemos en unas semanas o a partir de mañana por esos inmaculados pasillos universitarios...Queda colgado el letrero: "estoy de vuelta".
Evo, siempre Evo
Después de la tormenta llega la calma- aquí diré que esta frase es un extracto de una canción de Alejandro Sanz, no sea me acusen de plagio como a Bunbury. Bueno, pues lo que decía, la calma entre un mar de hienas.
Bolivia está intranquila y está claro que Evo no lo tiene fácil. Al margen de mi simpatía, antipatía, empatía o vaya a saber tu tía por Evo, veo, desde lo que me cuentan los periódicos, que los procuradores van contra la "democracia". Y lo pongo entre comillas porque yo no sé si los procuradores tienen razón o si Evo es un dictador encubierto. Mi conocimiento de Bolivia no llega para más pero si hace unos meses hubo una consulta en la que Evo ganó, esos mandatarios deberían aceptarlo. Los muertos, muertos están. Y las luchas justas se ganan en las urnas. Eso sí, hay que educar a la gente a saber votar o a no hacerlo. Ya se sabe que de la ignorancia popular se nutren los políticos para su gloria personal.
Bolivia está intranquila y está claro que Evo no lo tiene fácil. Al margen de mi simpatía, antipatía, empatía o vaya a saber tu tía por Evo, veo, desde lo que me cuentan los periódicos, que los procuradores van contra la "democracia". Y lo pongo entre comillas porque yo no sé si los procuradores tienen razón o si Evo es un dictador encubierto. Mi conocimiento de Bolivia no llega para más pero si hace unos meses hubo una consulta en la que Evo ganó, esos mandatarios deberían aceptarlo. Los muertos, muertos están. Y las luchas justas se ganan en las urnas. Eso sí, hay que educar a la gente a saber votar o a no hacerlo. Ya se sabe que de la ignorancia popular se nutren los políticos para su gloria personal.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Valor de mujer
En agosto consumimos nuestra euforia viendo a Phelps y Bolt. Ahora casi nadie mira ya para China a pesar de que la competición sigue y sigue.
De hecho me entristece pensar que no veamos las competiciones ni siquiera con la mitad de ilusión que lo hicimos en agosto. Quizá porque esta vez los que corren, corren menos. Aunque logren más.
Una zaragozana, quizá como cierre de la Expo, ha conseguido más medallas que el propio Bolt. De ella quizás usted sepa el nombre. Muchos lo ignoran. Ignoran hasta en qué disciplina lo ha conseguido. Porque por una coyuntura desalmada nos interesan menos sus logros. Sin palabras.
Una colega mía comenta en ocasiones que a los hombres les pasa la vida, a veces, por delante, sin más y no la sufren. La vida se sufre así como se goza. Ella opina que las mujeres la han de sufrir por su condición, mes a mes, en cada parto y seguir siendo ellas, sin quejas ni lamentos sabiendo que el dolor es parte del gozo de la vida. Hoy, leyendo el periódico, encuentro un hombre que comparte esta filosofía con ella: Abderramán Ait Kamouch, quien ha dicho que "el mundo avanza sólo gracias al sacrificio de las mujeres". Quizá por haberse dado cuenta, es él un ganador, un ganador desconocido porque también él compite como paralímpico.
Mis respetos y admiración por saber ver la vida con valor de mujer.
De hecho me entristece pensar que no veamos las competiciones ni siquiera con la mitad de ilusión que lo hicimos en agosto. Quizá porque esta vez los que corren, corren menos. Aunque logren más.
Una zaragozana, quizá como cierre de la Expo, ha conseguido más medallas que el propio Bolt. De ella quizás usted sepa el nombre. Muchos lo ignoran. Ignoran hasta en qué disciplina lo ha conseguido. Porque por una coyuntura desalmada nos interesan menos sus logros. Sin palabras.
Una colega mía comenta en ocasiones que a los hombres les pasa la vida, a veces, por delante, sin más y no la sufren. La vida se sufre así como se goza. Ella opina que las mujeres la han de sufrir por su condición, mes a mes, en cada parto y seguir siendo ellas, sin quejas ni lamentos sabiendo que el dolor es parte del gozo de la vida. Hoy, leyendo el periódico, encuentro un hombre que comparte esta filosofía con ella: Abderramán Ait Kamouch, quien ha dicho que "el mundo avanza sólo gracias al sacrificio de las mujeres". Quizá por haberse dado cuenta, es él un ganador, un ganador desconocido porque también él compite como paralímpico.
Mis respetos y admiración por saber ver la vida con valor de mujer.
sábado, 13 de septiembre de 2008
Colecciones
A veces famosas, a veces de rabiosa actualidad. Siempre eternas.
No hablo hoy de las del Prado, Thyssen, Pío V o Reina Sofía. Ni de las de Lagerfeld, Chanel o Versace. Hablo de esas cosas inservibles, kitsch y curiosas que llenan kioskos este mes de septiembre en mi país. Dicen que mueven en torno a 300 millones de euros. Una astronómica barbaridad. Lo que me pregunto es de dónde nos viene ese afán coleccionista barato y chabacano. Porque con todos mis respetos: quién quiere una mariposa enmarcada. Es más, cuántas mariposas han muerto para lanzar al mercado tal colección. Lo dicho: qué barbaridad. Luego dicen que hay crisis y que la vuelta al cole es difícil. Tonterías. Lo que pasa es que nos da por coleccionar cosas que tendremos que tirar en cuanto se nos acaben las ganas de seguir coleccionando lo que no debimos empezar a coleccionar. Les doy un mes. Ya me contarán qué y cuánto coleccionaron.
No hablo hoy de las del Prado, Thyssen, Pío V o Reina Sofía. Ni de las de Lagerfeld, Chanel o Versace. Hablo de esas cosas inservibles, kitsch y curiosas que llenan kioskos este mes de septiembre en mi país. Dicen que mueven en torno a 300 millones de euros. Una astronómica barbaridad. Lo que me pregunto es de dónde nos viene ese afán coleccionista barato y chabacano. Porque con todos mis respetos: quién quiere una mariposa enmarcada. Es más, cuántas mariposas han muerto para lanzar al mercado tal colección. Lo dicho: qué barbaridad. Luego dicen que hay crisis y que la vuelta al cole es difícil. Tonterías. Lo que pasa es que nos da por coleccionar cosas que tendremos que tirar en cuanto se nos acaben las ganas de seguir coleccionando lo que no debimos empezar a coleccionar. Les doy un mes. Ya me contarán qué y cuánto coleccionaron.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Coletazos de estío
Vendrá el tiempo en el que las hojas caigan, anaranjadas. Vendrá el tiempo iniciado con la vendimia, este año tardía; y entonces, con las luces del otoño, serenos, recordaremos el estío. Vendrá ese tiempo y ya será tarde para no haber leído a Mauricio Wacquez.
miércoles, 6 de agosto de 2008
De regresos
Tendremos que ir volviendo a la normalidad y dejarnos empapar por el vértigo laboral para dentro de un mes estar gritando a los cuatro vientos que necesitamos unas vacaciones. Y digo tendremos porque aún me hallo aletargada de tanta horchata, fartons i demás especialidades veraniegas de mi tierra. En verdad, este año he probado los mejores fartons de mi vida hechos a diario por el Forn La Bassa de mi pueblo: Turís. No saben ustedes cómo he mojado. Vamos, una delicia que me va a costar digerir en este regreso a Frankfurt.
Lo único que me aguó un poco el verano fue que los melones vinieran tan tarde puesto que sólo pude catarlos a finales de mes, cuando mi cabeza estaba ya más aquí que allí. Y es que los que se compran en los supermercados, salvo excepciones, son bastante malos. No saben qué melones cosecha mi tío Sebastià.
Otra cosa que echo de menos en mi regreso a Frankfurt es la comida de mi madre, no sólo por lo bien que cocina sino porque siempre cocina y hoy día tener comida recién hecha a mediodía y noche es un lujo.
Todas estas cosas son un pequeño trauma que arrastro esta semana hasta que me vuelva a acostumbrar a que la horchata la sustituyo por un batido de fresa, los fartons por cruasanes, los melones por los plátanos y a mi madre por las señoras de la cantina. Y todo por volver a la normalidad y desear pronto volver a mi casa.
Lo único que me aguó un poco el verano fue que los melones vinieran tan tarde puesto que sólo pude catarlos a finales de mes, cuando mi cabeza estaba ya más aquí que allí. Y es que los que se compran en los supermercados, salvo excepciones, son bastante malos. No saben qué melones cosecha mi tío Sebastià.
Otra cosa que echo de menos en mi regreso a Frankfurt es la comida de mi madre, no sólo por lo bien que cocina sino porque siempre cocina y hoy día tener comida recién hecha a mediodía y noche es un lujo.
Todas estas cosas son un pequeño trauma que arrastro esta semana hasta que me vuelva a acostumbrar a que la horchata la sustituyo por un batido de fresa, los fartons por cruasanes, los melones por los plátanos y a mi madre por las señoras de la cantina. Y todo por volver a la normalidad y desear pronto volver a mi casa.
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